Arroz preocupado

Plato de paella

¡Hola! Hoy me apetece comenzar un blog. Todo ha empezado cuando mi padre me ha pedido que me preocupe por el arroz. Preocúpate por el arroz- me ha dicho. No conocía la preocupación como método de cocción. Pues bueno, os explico como se hace:

Para que el arroz quede en su punto de preocupación, necesitamos desarrollar cierto grado de control mental. Digamos que al preocuparnos por el arroz ¡es como si también nos cociéramos la cabeza! Bien. Si os cuesta un poco preocuparos por el arroz, no pasa nada. Es normal. Nuestra sociedad no está acostumbrada a preocuparse de nada (de otras cosas sí, pero de nada no). Pero ya cogeréis el hábito.

Para empezar vamos a cambiar nuestros pensamientos. ¡Sí! Vamos a entrenarnos diciéndonos cosas como:

  • ¿Qué pasaría si se pasara el arroz?
  • No se que haré si el arroz se me quema.
  • ¡No se qué será de mi si los demás no se comen mi arroz!

¿Lo vais pillando? Es importante que no os imaginéis el arroz bien cocinado. ¡No os distraigáis con esas tonterías! En vez de eso, nos podemos concentrar en un arroz pasado, quemado, agrio, seco y tonto.

Vale. Ahora viene la parte mágica de este método de cocción. ¡Y es que el arroz se cocina solo! Bueno, lo cocinamos nosotros solo con la mente. Sí, con la suficiente cantidad de preocupación, conseguiremos que el arroz se cocine solo, y quede en el punto de preocupación correcto, el justo, el adecuado.

Y es que ya lo dice la propia palabra, pre-ocupación. Vamos, antes de ocuparnos del arroz nos pre-ocupamos del arroz. Concentraros en la preocupación y todo el diálogo interno que estamos aprendiendo a crear. Si hacemos el arroz (si nos ocupamos del arroz), corremos el riesgo de disipar nuestras preocupaciones. ¡Y nosotros lo que queremos es preocuparnos! sino, ¿cómo saldría el arroz?

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